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Los hijos de Sitting Bull

12 Mar 2015

 

 

 

Baudoin me parece un autor muy serio (quizás demasiado), pero irregular. A veces me parece excelente, otras no logro conectar con él, me resulta demasiado frío. En el caso de Les enfants de Sitting Bull (Gallimard, 2013) me sucede lo primero. Este tebeo comienza narrando la historia de su abuelo y termina abominando del exterminio de los sioux. Con estos ingredientes, no consigo evitar la sensación que a veces me transmite el de Niza: es como si en determinados momentos levantase un muro infranqueable entre él y su narración, como si no quisiese que el lector llegase más allá de un límite establecido. 

 

De vez en cuando, se desprende de esa máscara. Cuando esto ocurre, al menos en esta obra, es cuando se alcanzan sus mayores cotas de expresividad: concretamente en la página 67, sólo de texto, una recapitulación profunda de lo que sabe y siente de su antecesor, o en la historieta final, Petirrojo, que cierra el libro de una forma que me parece soberbia: de alguna forma, es un buen desagravio para la nación sioux, sino el mejor que puede hacer un autor de cómics europeo.

 

Por cierto, es poco frecuente encontrar páginas a color de Baudoin. Si no recuerdo mal, esta es la primera vez que las veo. Y le sienta estupendamente bien a su estilo gráfico.

 

 

Después de la lectura reflexionaba anoche sobre la leyenda negra que cae sobre nuestro país acerca de su comportamiento durante la colonización del Nuevo Continente. Bien, me reafirmo en que franceses, ingleses y los propios norteamericanos son dignos de compartir tal leyenda con nosotros (y aunque no viene al caso, portugueses, holandeses y, en menor medida, daneses). Es más, sin tratar de justificar ni de disminuir la importancia y barbarie de los actos de los españoles, hay que reconocer que en esto del exterminio, las naciones europeas tenemos una amplia experiencia, incluida la de masacrarnos entre nosotros.

 

La edición española de Astiberri es fiel al original francés, incluyendo el precio (esto último si que es raro en España, por cierto).

 

Calificación: 6-7 /10 

 

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