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Fantásticas aventuras de Tito y Tif

27 Apr 2016

 

 

Los responsables de Taula Ediciones, Joaquín Campo y Dionisio Platel, argumentan la necesidad de recuperar la obra de los primeros historietistas españoles. Han realizado una esmerada reedición de Fantásticas aventuras de Tito y Tif, de Joaquín Xaudaró, considerada por muchos estudiosos la primera novela gráfica española, al ser editada en forma de libro por la revista La hormiga de oro en 1915.

 

"Don Tito, boticario de Montiñana, salía todas las tardes a cazar, dejando la farmacia a cargo de un practicante. Y al llegar a un bosquecillo próximo al pueblo, invariablemente se sentaba a leer las noticias de la guerra y regresaba sin cazar nada, tan satisfecho."

 

Así comienza la primera historieta larga publicada en formato libro de nuestra historia. 108 páginas (a dos viñetas por página), realizada con didascalias en lugar de bocadillos (que el propio Xaudaró ya utilizaba por entonces, siendo uno de los primeros autores españoles en hacerlo). 

 

 

 

Echo un vistazo a mi monumental colección de tebeos y me sonrojo. Junto con el ejemplar de Los cuentos vivos de Apeles Mestres (1882) que publicara muy meritoriamente y de forma casi suicida Joan Navarro en 2007, éste es el único ejemplar de tebeo español que poseo de antes de la guerra civil. Campo y Platel demuestran tener razón: una treintena de clásicos americanos y europeos del mismo periodo habitan entre mis estanterías. Y a lo máximo que puede aspirar el aficionado es a eso. No hay mas reediciones en el mercado. 

 

Me ha resultado sorprendente la cantidad de paralelismos que guarda esta obra con Tintín en el Congo, una obra que se publicará quince años después: se muestran una gran cantidad de especies de animales, exóticos para la época supongo, con el claro objetivo de dotar contenido a la aventura.  Nueve ejemplares, por cierto, son violentamente masacrados a lo largo de la obra, muchos de ellos a manos de Don Tito. Hasta un gallo francés muere aniquilado por el perro Tif, lo cual confirma que, efectivamente, no se trataba a los animales con la misma consideración que ahora. El asunto del racismo también está bien presente. Obviamente, los cien años transcurridos han cambiado muchas cosas. Es por esto que argumentar que Hergé o Tezuka eran racistas, como está ahora de moda, es un enfoque absolutamente sacado de contexto. Es la sociedad la que era racista o se divertía con la idea de los safaris.

 

Es igualmente destacable la presencia de diferentes medios de transporte para dotar a  la narración de un mayor dramatismo: si un aeroplano es el que origina la peripecia, toda suerte de buques poblarán sus páginas. Otro signo más del siglo que estaba comenzando, con la Primera Guerra Mundial ya tangencialmente presente en el argumento.

 

No quiero que estos comentarios, de todas formas, se queden en la mera anécdota: según nos cuenta Antonio Martín en su amplio y excelente prólogo, Xaudaró destacó por sus aportaciones en la evolución del lenguaje de nuestra historieta, afirmándose realmente como un pionero en un nuevo medio de expresión. 

 

Calificación: 6 /10 

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